LITERATURA LIBERTEÑA

EZEQUIEL GONZÁLEZ CÁCEDA

Escribe: Blasco Bazán Vera

Ezequiel Gonzáles Cáceda, nacido en San Pedro de Lloc el 3 de marzo de 1860. Fueron sus padres don Dámaso Gonzáles y doña Juliana Cáceda, campesinos y sin bienes de fortuna.

Era de mediana estatura. De mirada cariñosa, desprovista de penetración inquisidora. Atraía la simpatía general por su vasta cultura. En la polémica se desenvolvía con mesura y respeto a las ideas.

Don Ezequiel contrajo nupcias en 1893 con Julia Rodríguez Sandoval. Desde niño su pasión fueron las letras. A pesar de la modestia de sus padres, de la falta de recursos económicos, la miseria no fue huésped de su hogar; así mismo, ni los grandes dolores ni las grandes alegrías.

Sus padres, cuando Ezequiel contaba con 14 años, le mandan a Lima a residir donde su tío, el escritor y parlamentario José María Gonzáles, siendo su misión: Buscar fortuna. Su tío le sirvió de mucho, principalmente en la perfección de sus actos y en la sana orientación de perfilar su existencia.

Los seis años que estuvo en Lima, los dedicó a la instrucción, aspecto que no le fue muy bien ya que fue un alumno desaplicado. El bagaje cultural que más tarde hizo gala, fue producto del continuo contacto con las entes ilustradas.

Regresó a su tierra natal en 1880 e inmediatamente se alistó como voluntario para defender la patria acosada por las huestes chilenas. Llegó a ser cabo de matrícula en la Capitanía del Puerto de Pacasmayo, una vez que ocupó cargo público para jamás serlo en otra ocasión donde estuviera de por medio el dinero. Llegó a ser Alcalde en 1890 del Honorable Concejo Distrital de Chepén, alcanzando este pueblo gran auge y prosperidad durante su mandato.

Fue un gran periodista. Los diarios “La Industria”, “La Provincia” editados en Chepén, así como “El Demócrata” de San pedro de Lloc y “La Época” de Huacho, abrieron sus páginas para difundir los sesudos artículos de Gonzáles Cáceda.

Escribió dos hermosos libros cuando ya residía en 1924 en la ciudad de Huacho. El Primero, titulado “SIMPLEZAS” (1924) y el segundo “VIRUTAS” (1926) y lo hizo por satisfacción espiritual únicamente, expresando con palabras sencillas los sentimientos más hondos que caracterizan a cada poeta.

Nadie como Gonzáles Cáceda supo dar a su terruño bandera de alto y encumbrado prestigio. Pero, nadie es poeta en su tierra, La ciudad de Chepén en homenaje a su proficua labor el año 1944 colocó a una de sus más extensas avenidas el nombre de este vate sampedrano. Ningún otro pueblo, ni el pueblo que lo vio nacer ha tenido la feliz iniciativa de perennizarlo. Don Ezequiel llenó una y otra vez cuadrillas literarias para los diarios y revistas de ese tiempo. Siempre defendió la verdad y la justicia.

Oscar Imaña Sánchez, en carta del 10 de octubre de 1920, impresionado por los poemas que leía en el diario “La Unión” de Chepén fundado por el prestigioso periodista Manuel Pastor Ríos le dice a don Ezequiel “Gonzáles Cáceda, "como humilde hortelano de su vida, sembrada en huerta ajena, ha ido trabajando día a día, para los otros, para los extraños, que han aprovechado sus mejores frutos; y si en algo le han dejado en lo inasible, es el hondo perfume del recuerdo, es la escena misma de su vida, la que nadie sino él podía concentrar”. Esa apreciación la vierte Imaña, integrante del “Grupo Norte” cuyo olfato literario da majestad para degustar los versos de Gonzáles.

Federico Blume, dijo también de este escritor: “Don Ramón de Campoamor no desdeñaría en poner su firma a los epigramas que usted consigna en sus dos libritos que aplaudo con entusiasmo”.

La obra literaria de Ezequiel Gonzáles Cáceda está formada por pensamientos, sentencias, arengas, consejos, patriotismo, amor como podemos observar a continuación:

“Si no eres apóstol no tienes la obligación de una doctrina. No disputes sobre religión; practica honradamente la tuya, porque el buen Dios es uno solo”.

Otro:

“Procura ser fuerte, no para agredir a los demás sino para defenderte de ellos”.

Y a través de sus versos nos demuestra la delicadeza de su sentir y sobre todo, su mística bellamente hilvanada en la rima que Gonzáles Cáceda usa en casi la totalidad de sus composiciones poéticas.

Don Pedro Benvenuto Murietta, vate de prestigiosa pluma dijo de son Ezequiel: “Una de mis primeras amistades fue don Ezequiel Gonzáles Cáceda, a cuya memoria dedico estas cuantas líneas y con mucho agrado porque son para rendir justicia a un varón meritorio. En nuestro medio provinciano, en las villas y aldeas del Perú se agotan muchos bien dotados. Adormecida la voluntad por el ocio que se refugia en la taberna, el ingenio sin ejercicio y sin sublime empresa el corazón, los mozos se atascan y los viejos se envilecen: Don Ezequiel Gonzáles Cáceda jamás se dejó enmohecer sus cualidades intelectuales”.

Esta pequeña semblanza que el vate se hace, nos demuestra como éste, a pesar de vivir en un pueblo pequeño, estuvo siempre sobrio y altivo, estudiando y observando la realidad que lo rodeaba y escribiendo como él afirmó “Por satisfacción espiritual y nada más”.

¡Y que decir del amor por su patria chica!, por la patria que lo vio nacer. A su San Pedro de Lloc y sus campiñas. Su provincia toda hacía por quien cantó y luchó tesoneramente. A quien les dedicó su virginal inspiración en las letras que pasan hoy al regocijo de quienes las leemos

Don Ezequiel, en bellos racimos de versos, como José Vicente Rázuri, cantó a la patria chica con sublime exquisitez. La distancia no fue obstáculo para tener a su San Pedro de Lloc metido en su noble corazón. Digo distancia, porque gran parte de su vida la pasó en Huacho (Lima), lugar donde editó sus dos joyas literarias.

La proclama que una y otra vez hizo gala Gonzáles Cáceda sobre los valores nacionales, no fue en él una simple exaltación. Estuvo en el ejército. Ya lanzando discursos. Ya arengas, aunque un tanto soñadoras, no dejan de extender una profunda admiración patriótica, y, en éstas, también dejó traslucir su maestría literaria. Veamos:

“...la atávica odiosidad de un enemigo implacable, no satisfecha todavía: Ha extraviado el criterio de nuestros vecinos del norte; ha envenenado su sangre y pretende lanzarlos sobre nosotros, quizá porque nos supone divididos e indefensos...”. Para sentenciar en el mismo discurso dado el 10 de abril de 1910 en la Plaza de Armas de San Pedro de Lloc: “...Jóvenes de la Provincia de Pacasmayo; jóvenes animosos que sois la cristalización de sus mejore esperanzas, ¡Haced vuestros equipos!”.

Aunque aparentemente, Gonzáles Cáceda, no dio cabida al fenómeno político-partidarista, los libros que escribió, especialmente “VIRUTAS” demuestra que sí tuvo una cabal percepción de los momentos azarosos que una y otra vez la política representó en su época

La obra literaria que desplegó este vate sampedrano, fue ampliamente difundida. Su figura personal llegó a alcanzar relieves nacionales por causa de su visibilidad en el campo de las letras. Destacó en la oratoria y fue reconocido por este don como un orador meritorio. Amigo de Abelardo Gamarra Rondo “El Tunante” y de José Santos Chocano “El Cantor de Américas” a quien le dedicó una pieza llena de calidad literaria el día que el Concejo Distrital de Chancay declaró a Chocano Huésped Ilustre. y designó a Ezequiel Gonzáles Cáceda esa fecha del 21 de octubre de 1922 como persona encargada de dirigir el discurso de Honor el mismo que recurriendo a su valía creadora se dirigió al vate limeño de la siguiente forma:

“POETA EXCELSO: Perdóname la osadía de venir a recitar en tu presencia unas estrofas que he rimado para ti, y, aliéntame con un gesto de bondad, para que no me sienta turbado por los resplandores de tu gloria, que encontrando estrechos los cauces de la patria, se desborda, como río caudaloso, hasta más allá de los linderos de la tierra americana.

POETA CORONADO: Escucha mi canción y sé indulgente, por que no la rimé para los anatómicos de la crítica, sino para entonarla en esta hora de sol que acaba de entrar a nuestra casa, donde vamos a recibirte como Huésped de Honor. Sobre tu fresca corona de laureles voy a colocar también una flor, de esas que crecen, sin cultivo, al margen de la vida gloriosa que recorre tu carro triunfador.

POETA EXCELSO Y CORONADO: Para tu carro. Escucha la canción y recoge la flor:

Soy un viejo gorrión, al que el invierno

al que el invierno entumeció las alas,

y que sólo voló, en la primavera,

si aquello era volar, de rama en rama.

Tú, eres Aguila Real, que allá en la cumbre

de elevada montaña

escuchas las divinas armonías

de mil divinas arpas,

y con gesto de Dios las desparrama”

Gonzáles Cáceda murió en la ciudad de Huacho, a la edad de 79 años.

1 comentarios:

Enrique Montoya dijo...

Sr. Blasco Bazan Vera, antes que nada disculparme, porque no usare este espacio para un comentario, sino para un profundo agradecimiento en nombre de mi familia y el mio propio de haberse tomado la molestia de publicar algo sobre mi bisabuelo el Sr. Ezequiel Gonzales Caceda a quien conocia por las referencias aunque un tanto pobres de mi queridisima abuelita hija de nuestro escritor y bisabuelo, personaje que aun esta viva pero que ya por el largo trajinar de la vida le va cobrando la factura del cansancio y a pesar de sus 96 años se mantiene fuerte y ergida, pero su cerebro mantiene sus pensamientos y elocuencia muy dentro de si, ahora ya no habla, pero desde antes siempre comento algo de su papa, reitero mi agradecimiento y mi felicitaciones por tan ardua labor de recopilar tamaña informacion de personajes ilustres de nuestro querido PERU, desde ya empezare a divulgar este espacio para que personas como yo se enteren mas de las personas que desde antes nos honraron con su trabajo literario.
El nombre de mi abuelita es Elustina Gonzales Aljovin.

LUIS ENRIQUE MONTOYA ESPINOZA
DNI 08068451
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