Por: Mállory Henríquez Villanueva
No cabe dudas, que cuando las pasiones se enfrían, es cuando la Historia empieza a marcar los hitos respectivos; el análisis del materialismo histórico se profundiza, sacando como resultado las verdades que muchas veces por creados apasionamientos o intereses, mezquinos, se ocultaron.
He terminado de leer el libro de reciente aparición en el mercado, titulado “LA REVOLUCIÓN DE TRUJILLO (Asalto al Cuartel O’Donovan en 1932 Primera Insurgencia Civil del Siglo XX)” cuyo autor es el conocido escritor Blasco Bazán Vera, a quien debo de felicitar por la culminación de este trabajo de investigación, muy bien documentado. En realidad, el autor se ha esmerado en entregarnos, a los amantes de la lectura, una historia Comparativa, Testimonial y Crítica.
Comparativa, porque nos entrega fuentes de otros autores que asomaron escribir sobre esta cruenta revolución, tales como Joaquín Díaz Ahumada (“Luchas Sindicales en el Valle Chicama”) como un corolario a los móviles que se fueron dando para que se desencadene la revolución que hoy trata magistralmente Blasco Bazán. El Coronel Félix León Echagüe, Alejandro Nureña de la Flor (“Lo que Vi y lo que sé de la Revolución de Trujillo”), Guillermo Thornike (“El Año de la Barbarie”), Jorge Basadre (“Historia del Perú”), Leoncio Rodríguez Manfur (“Mi Actuación en el Movimiento Revolucionario de Trujillo”), Luís Alberto Sánchez (“Una Larga Guerra Civil”); comentarios y comunicados de los diarios capitalinos: El Comercio y La República. De los locales: El Norte, La Nación y La Industria.
Para motivarnos un poco, leamos un episodio narrado por el militar, que nunca lo fue, Félix León Echagüe, que para escribir sobre este suceso usó este seudónimo, siendo su verdadero nombre como dice Blasco Bazán, de Federico Echeandía: “…conforme avanzaba el día, el fuego se hacía más nutrido. Las ametralladoras se entregaron a una charla terrorífica con resultados fatales para ambos bandos. La muerte se hacía presente a cada momento. Tras de cada disparo, lo fatal hacía una conquista inevitable.
En la tarde, casi al entrar la noche, la ciudad estaba virtualmente en manos del gobierno. Por distintos lugares de la población, las fuerzas leales habían entrado, dejando muchas muertes tras sus pasos; pero aún en esta condición, durante toda la noche no cesaron los disparos. Los revolucionarios, vencidos casi, en la agonía de su jornada civil, abrían fuego constante contra los contrarios. Cumplían así su misión heroica. La trayectoria marcada a lo largo de los acontecimientos, era de consecuencias para la ciudad de Trujillo. Ya habían usado de métodos de venganza los soldados que entraban a la ciudad. Habían hecho campo matando. Mejor dicho, se tomaba la población a sangre y fuego, cobrando diente por diente, ojo por ojo, por el delito de sublevarse contra un gobierno que atentó abiertamente contra el derecho a la vida que tiene todo ciudadano.
¿Pero, quién durmió esa noche en Trujillo?. ¿Acaso con el resultado de la situación alguien tendría sueño en la ciudad?. Sólo dormían los muertos. Aún los heridos agonizaban pidiendo noticias de la revolución. Este espíritu rebelde, se había hecho carne en el pueblo, moría con él y sólo así se deduce que se haya derrochado tanto heroísmo y tanto valor revolucionario.
Testimonial, porque este trascendental libro incluye testimonios muy importantes y esclarecedores que nuestro escritor a recogido de algunos sobrevivientes de esta crueldad, como: Alfredo Tello Salavarría, Raúl López Obando, Víctor Nureña, Artidoro Esquivel Diestra, hermano de Remigio Esquivel. Raúl López Obando quien nos hace saber sobre el delincuente alias “Chueco Carrillo” o Sandoval que dirigiera y ejecutara la masacre en la cárcel de Trujillo; Asunción Vásquez, Manuel Céspedes, Víctor M. Nureña, Cartas del Teniente Coronel del E.P. Gustavo “El Zorro” Jiménez, partes policiales reales, comunicados de El Coronel Comandante General del Ejército Ruiz Bravo y el libro de sesiones de la Municipalidad de Trujillo dirigido por el Alcalde Manuel Ángel Ganoza Chopitea y sus concejales que alababan al gobierno de Sánchez Cerro aprobando los fusilamientos y abusos que cometían aquel entonces las fuerzas del orden, que ya habían bombardeado la ciudad, sin tener en cuenta que lo habitaban niños, damas, ancianos y gente que nada tenía que hacer con la revolución. Blasco Bazán Vera narra fidedignamente la forma como, por causa de este suceso revolucionario, Trujillo fue castigado sin misericordia por aire, mar y tierra, culminando más tarde con la presencia de la Corte Marcial que fusiló a cientos de rebeldes en las ruinas de Chan Chan.
Crítica, porque el autor con magistral sutileza y sobre todo, imparcialidad, va entrelazando dichos acontecimientos. De ahí que, allí mismo, Blasco Bazán termina diciendo:
“Culminada la obra propuesta, pienso, que he abierto una ventana donde ingresen muchas cosas nuevas qué decir o, al contrario, salir por ella muchas verdades ocultas que, cuál bálsamo, cicatricen heridas por mucho tiempo abiertas por la insensatez y el agravio. Toda la belleza heroica de un pueblo quedó diluida por una execrable acción que jamás cometió y que más bien sirvió para ofuscar los espíritus. Las batallas libradas entre ambos contendores quedan como un ejemplo de arrojo e intrepidez”.
Para terminar, con este breve comentario, recomiendo este libro “LA REVOLUCIÓN DE TRUJILLO” que debe ser tomado en cuenta en la nueva currícula de estudios que se formule en la Nueva Reforma Educativa Regional, por el rescate neutral y equitativo que nuestro escritor nos brinda, asimismo, extiendo esta recomendación a todas aquellas personas ávidas por conocer sobre la Revolución de Trujillo, no dejen de leer este libro de 320 páginas, impreso en papel bond 80 grs. Carátula a todo color y plastificada. Que después de 77 años de los sucesos, sus páginas los harán vivir momentos de angustia, impotencia y desesperación frente a la trama que irán recorriendo sus ojos. Es decir un libro históricamente valiosísimo, digno de tenerlo en la biblioteca particular o de regalarlo a nuestras mejores amistades en señal de nuestra mejor disposición a la difusión cultural.
LA PROEZA DE HAROLD ALVA
Por: Cristina Velazco.
Harold Alva Viale ha publicado un total de 102 títulos con su editorial Zignos a lo largo de cinco años de intensa labor. Es decir, dos libros por mes. En un país en que el Estado no demuestra mayor interés por el quehacer cultural, esto es sin duda un gran mérito. Y convierte a Harold en un personaje.
Es sabido que la cultura y todo lo que gira alrededor de ella no ocupa un lugar preponderante en la agenda de nuestros políticos, quienes parecen más interesados en pelearse unos con otros que en ocuparse de asuntos realmente importantes para la vida nacional. Casi no se la menciona entre las decenas de promesas con que los candidatos nos atiborran cada cierto tiempo en las campañas electorales.
El Diccionario de la Real Academia Española define cultura como el "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial en una época o grupo social". En su segunda acepción, dice que cultura es el "resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre".
En esta oportunidad entenderemos por cultura a toda aquella manifestación artística y/o intelectual que llevan a cabo determinados individuos y/o grupos de individuos con el fin de plasmar, difundir y debatir ideas, sensaciones, sentimientos o inquietudes personales y colectivas de toda índole.
Sin embargo, si nuestros políticos no demuestran mayor interés en promover el quehacer cultural y artístico en el país, en cambio tenemos personas que, movidas por un genuino amor al arte, cumplen un rol que debieran cumplir los estamentos públicos.
Harold Alva (Piura, 1978) es una de esas personas. Desde abril del 2003 hasta marzo del 2004 fue representante del Fondo Editorial Cultura Peruana a través del cual promovió Perú Lee, una colección de literatura peruana cuyos libros eran vendidos a un nuevo sol. En mayo del 2004 fundó Editorial Zignos, sello con el que ha editado hasta la fecha 102 títulos.
Entre sus autores figuran Javier Valle Riestra, Ricardo González Vigil, Arturo Corcuera, Luis Alfonso Morey, el español Justo Jorge Padrón, los chilenos Oscar Saavedra, Héctor Hernández Montecinos y Felipe Becerra, el guatemalteco Alan Mills, los mexicanos Alejandro Tarrab, Estrella del Valle y Abril Medina, y el ecuatoriano Ernesto Carrión, entre otros.
En 1998 publicó el primer libro de poesía de propia autoría y desde entonces van seis. Este año ha sacado su primera novela, Burdel (Altazor, 2009). Es el director del Festival Latinoamericano de Poesía País Imaginario. Ha publicado además las antologías de poesía Los Diez (El Santo Oficio, 2006), 18 Poetas Latinoamericanos (Zignos, 2006) y Literatura de Piura (FECP, 2007).
Sus poemas han sido traducidos por Anthony Seidman para The Bitter Oleander (New York) e incluidos en diversas antologías. Ha participado en festivales de poesía en Chile, Guatemala y El Salvador. Actualmente prepara el II festival de Poesía País imaginario y la edición de Cosmological Me, del poeta chileno radicado en Estados Unidos, Luis Correa-Díaz.
HAROLD ALVA EN SUS PROPIAS PALABRAS
¿Qué dificultades ha encontrado al momento de editar y publicar libros?
Son varias, pero una de las principales es la ausencia de lectores. Antes creía inocentemente que el peruano no leía por el precio de los libros. Con una mayoría preocupada por satisfacer necesidades urgentes, parecía obvio que el libro se convirtiera casi en un objeto de lujo. Pero después me di cuenta de que se trataba más bien de la ausencia del hábito de leer.
No es la única dificultad que Harold ha hallado en su camino de editor. Otra es el sistema de distribución de los libros. Las librerías grandes están concentradas en vender títulos y autores que se promocionen bien y que de manera previsible se puedan vender, independientemente de la calidad de su contenido.
¿Por qué cree que suceda esto?
Las librerías son empresas y como tales deben vender libros para sostenerse. Esto es normal. Pero también sería recomendable que de vez en cuando apostaran por autores que no tienen la difusión de los autores mediáticos que en algunos casos son inventados por las grandes transnacionales. Yo no me trago el cuento de que, por ejemplo, Gisela Valcárcel haya escrito su biografía. Es un personaje que vende, pero ella no ha escrito ese libro. Ahora mismo, Magaly Medina, Angie Jibaja, ¿escritoras?
Una tercera dificultad que Harold considera relevante es el papel que juegan los medios de comunicación como difusores de la cultura. La prensa casi no dedica espacio para la literatura, salvo las páginas especializadas. En la radio y en la televisión el panorama tampoco es alentador. Harold lo toma con cierto ácido humor.
"Tendrías que ser hermano de Jaime Bayly para que te entrevisten en la televisión. Y en el canal del Estado, con suerte Hugo Neyra comenta un libro en los cinco minutos que tiene en Presencia Cultural, y Marco Aurelio Denegri analiza clínicamente al libro".
¿De qué manera podría apoyar el Estado la difusión de la cultura?
El Estado, llamado a ser el gran promotor cultural, debería primero preparar una política cultural. Increíblemente, no la tiene. Han pasado tres años de gobierno y el presidente (Alan García) ni siquiera ha tenido un gesto que demuestre que el tema le interesa. Recuerdo su campaña del 2001, cuando se comprometió a entregarle a la juventud el canal del Estado para que hiciera programas culturales y artísticos.
Nada de eso sucedió. ¿Ahora qué tenemos en el 7? Transmisiones de los 'compañeros' en el Congreso. García mañana, tarde y noche. Noticias parcializadas. Lorena Caravedo con Nicolasa. Incluso se levantó Vano Oficio, el único programa de literatura que había en el Perú.
La molestia de Harold es compresible. Hace meses e incluso años se habla de la creación de un Ministerio de la Cultura que resolvería las deficiencias del Estado a ese respecto. Se levantaron voces a favor y otras en contra. Un Ministerio de la Cultura traería más burocracia, decían unos. Habría por fin un representante con rango ministerial ocupándose del trabajo intelectual y artístico en el país, afirmaban otros. Harold Alva también tiene su opinión, desde luego.
"Alguna vez alguien me convocó para que reuniera a un grupo de intelectuales jóvenes con el objetivo de preparar y presentar un plan que esbozara los lineamientos de este ministerio. Supongo que las libertades que exigimos no le gustaron al emisario, porque nunca volvió a llamarnos. Ahora sé que el tema se trata a puerta cerrada. Imagino que, si se aprueba, la noticia será una sorpresa, sobre todo para quienes sí estamos realmente involucrados en promover la cultura. Será casi tan sorprendente como cuando se anuncie la inauguración del Museo de la Literatura, de cuya gestación también tengo conocimiento".
¿La gente en el Perú lee?
La gente en el Perú, seamos sinceros, no lee. Por eso el Estado está obligado a organizar una gran cruzada para sembrar el hábito de la lectura no solo en nuestros jóvenes sino en todos los peruanos. Hace seis años participé en una cruzada por la democratización y la masificación del libro (Perú Lee), y en un mes y medio logramos vender, al precio de un nuevo sol, 150,000 ejemplares de literatura peruana.
Esta iniciativa, que debió tener el apoyo de las autoridades estatales o de alguna empresa privada, fue sofocada al poco tiempo. Nadie nos apoyó. Las municipalidades, a excepción de Los Olivos, Magdalena, Comas y Trujillo, en vez de facilitar alguna de sus plazas públicas para fortalecerla, prohibieron los permisos para continuar.
Por otra parte, Harold considera que sí existe una "movida cultural" en Lima. La movida del Centro de Lima, con los poetas que se reúnen en el bar Yacana del jirón de la Unión. La movida de Barranco y los recitales de poesía que se hacen de vez en cuando en los bares culturales La Noche, Mochileros o el Sancho Panza. Sin embargo, lamenta que poetas y escritores adolezcan de un común denominador que los articule y que constituya "la gran movida".
"Nadie hace nada por constituir un movimiento que los agrupe y legitime sus derechos. Los del Frente Nacional de Escritores están peleados con quienes tienen contactos en los medios. Estos no están enterados de la existencia del Frente. Se trata de una cadena de contiendas que quizás sea el motivo debido al cual el Estado no se interese por definir políticas culturales. Yo prefiero mantenerme al margen de todo esto".
¿Qué autores prefiere?
Crecí leyendo a Dumas, a Gorki, a Kafka. Me enamoré de la novela con Víctor Hugo. Aprendí a escribir poesía con Artaud, con Sexton, con Westphalen. Me gustan los autores de vidas extremas. Supongo que inconscientemente cada uno escribe su propia leyenda. Aunque a veces prefiero a los filósofos en vez de Lorca o Alberti. Me quedo con Sartre, Jasper, Heidegger o Bobbio, por ejemplo.
Harold dice que no gana dinero editando libros, pero que alguien tiene que hacer esa tarea. Afirma que es feliz ejerciendo su rol de puente. Sin proponérselo, ha editado 102 títulos. Está terminando de corregir su segunda novela y escribiendo, además, "La tristeza del Zorro Plateado", una novela inspirada en la vida de su padre: "un policía de los antiguos, un código uno, un hombre para quien el honor sí era su divisa".
Después de un año ha retornado a la dirección de Zignos, satisfecho porque en esos meses ausente, Flor Béjar, quien se quedó a la cabeza, editó, entre otros, "Bagual", el libro del Premio Roberto Bolaño de Novela de Chile 2006, Felipe Becerra.
También tiene listo "Post Mortem", su último poemario. Además está trabajando en lo que será el II Festival de Poesía País Imaginario. Por si fuera poco, editará 17 libros de 17 de los poetas jóvenes más representativos de América Latina. ¿Qué vendrá después de eso? Harold sólo sonríe, pero es fácil adivinar. Libros. Más libros.
BURDEL
¿De qué trata Burdel?
Burdel narra la historia de dos jóvenes abogados que participaron en las marchas contra Fujimori, los años 99 y 2000. Una vez caído el régimen, ambos intentan hacer política y en el camino recorren el lado oscuro de los partidos, el canibalismo de las cúpulas y de los grupos de poder, entre otras cosas. En un momento de la historia, Rodrigo, uno de ellos, se convierte en emo, esos chicos de aspecto triste. Esteban, el otro, se transforma en un sujeto oportunista y frío, a quien poco le importa lo que suceda con el país. Se trata de dos víctimas de nuestra sociedad. La historia es narrada por Máximo Vitale, amigo de ambos y personaje principal de "Asesino", la novela que en este momento sigo corrigiendo.
¿Se podría decir que Burdel es una novela política?
Sí. Se podría decir que es una novela política, pero no solamente una novela política. Creo que tiene otro tipo de ingredientes particulares que aporta cada personaje. Hay amor, deseo, algo de violencia, cinismo, en fin. Tendrían que leerla.
¿Cómo ve el actual gobierno de García?
Este gobierno necesita comunicar mejor lo que está haciendo. Si bien es nulo en política cultural, sería injusto afirmar que económicamente estamos mal encaminados. Le quedan aún dos años en el poder. Afortunadamente no estamos ante el típico presidente candidato. Sin embargo, algo huele mal en su círculo. Huele demasiado a (Agustín) Mantilla. Creo que la población necesita un gesto. Si no, se les deja la cancha limpia a Keiko (Fujimori) y al candidato antisistema.
¿Se refiere a Humala?
Sí.
¿Cómo vislumbra el panorama electoral a dos años de la campaña?
Deprimente. Aunque estoy convencido de que Ollanta no ganará, temo que Keiko sí lo haga. Sería absurdo que ganase alguien cuya única propuesta es indultar a su padre, alguien que representa el latrocinio contra el que salimos a protestar los años de la corrupción.
Es urgente hacer algo para impedir que Keiko gane. No creo en las encuestas. No creo que solo tengamos a Castañeda, Ollanta, Lourdes o Keiko. El Perú tiene y merece otras opciones. Hay que trabajar en ellas. Los peruanos responsables estamos hartos de presenciar cada cinco años el mismo circo electoral. Es hora de asumir nuestros deberes ciudadanos y hacer algo para que la catástrofe no suceda.
EXTRACTO DE BURDEL 3
El Scarlet�s fue la zona de movimiento adonde lo condujo el taxista. Dejaron atrás la vieja Lima. Ingresaron por la panamericana norte hasta el óvalo Naranjal. Esteban miraba sorprendido lo enorme de esta ciudad a la que arribó hace algunos años. Era curioso, escogió Lima por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quería egresar de allí y destacar como abogado; ahora, a sus treinta y tres, cubiertas sus expectativas, intentaba escapar a cualquier acción que tenga que ver con el derecho.
El auto se detiene frente a un edificio en cuya fachada había un cartel con la imagen de Maribel Velarde, la vedette que durante la última semana fue portada de los diarios chicha. Recordó al gordo con quien la involucraban. Baja del taxi. Se detiene en la puerta. Enciende un cigarrillo, inhala, coloca la mano izquierda en su cintura y otra vez observa el cuerpo de la vedette, la imagina practicándole un felatio. Exhala.
Uno de los miembros de seguridad le indica detenerse, el otro lo revisa, tá limpio, le dice, apague su celular, cancele en caja, Esteban se acerca a la ventanilla, Veinte soles, incluye un trago de cortesía, sonríe. Incluye un trago y un condón de cortesía. Adelante, una puerta de dos hojas lo separa del paraíso. Está a punto de empujarla, de pronto, sobre el vidrio, aparece el rostro de su mujer, voltea, mira el pasadizo, sabe que no es Betty, cierra los ojos, empuja con fuerza, los abre. Adentro, un ejército de sensuales anfitrionas, le da la bienvenida.
La barra está a su derecha, pide un cuba libre. Hay dos escenarios, al fondo, en el grande, una chica se desnuda haciendo acrobacias en el table; en el otro, dos féminas de pie, están inmóviles, como estatuas. El local está lleno. No hay mesas. Se instala contra la barra. Fue por una crónica, no saldrá de allí hasta registrar algo memorable.
Pidió otro cuba. La última vez que pisó un night club fue en Trujillo, tenía 19 años. Con su amigo, el Dr. Guerra, eran asiduos visitantes del Bagdad, del Manhattan, del Burbujas, del Start Light. Recordó la noche en la que casi llora en la oficina del administrador del Manhattan. El Dr. le dijo que invitaría la entrada y solo el primer trago, pero Esteban se emociona con el lomo arequipeño que se sienta sobre sus piernas y, olvidándose de la advertencia, feliz porque le sacó el teléfono, pidió más de la cuenta. Con su cara de lorna le suplicó al Dr. que le preste algo de efectivo, ante la negativa, fue donde el administrador para empeñarle su carné universitario. Previa puteada y después de jurar que nunca más se excedería, Guerra pagó la cuenta.
Al día siguiente, marca el número que le dio la arequipeña ¿Quién contestó? Obvio: la operadora de la perrera municipal.
Ahora estaba en otro escenario. Otro contexto. Nada que ver con la avenida América Norte, esto era Los Olivos, el emergente distrito que cobija en sus entrañas varios puteríos. Bebe otro sorbo, apaga el cigarrillo. Sus ojos se detienen en la figura de una hembrita salida de algún western. Ahora la ve nítida. Usa sombrero, un pañuelo rojo cubre su cuello, le ha hecho un nudo a la camisa a la altura del abdomen, el pantalón se pierde dentro de las botas. Lo mira mordiéndose el lado derecho del labio inferior. Le hace un guiño. Pasa a su costado. Lo pellizca. Esteban reacciona, voltea, la sujeta del brazo.
Siéntate, le señala el banco al lado de la barra. Ella otra vez muerde su labio. Acepta. Él la mira extasiado, la compara con Betty, su mujer es una reina, sin embargo, nueve años aplicándole, fueron suficientes para herirles el deseo. Esa zorrita es carne nueva ¿Cómo te llamas? Acariciándole la mejilla. Diana. Le retira disimuladamente la mano. Esteban entiende su reacción ¿Qué vas a tomar? Ella de nuevo sonríe, acaricia el cuello de su camisa. Una piña colada. Había decidido levantarla.
Le pregunta su precio, pero, antes que le responda, un enano vestido elegantemente, le señala una mesa. La reconoce: es Rubí Carbajal, otra vedette, caserita de los programas de farándula. Está sola. Rubí lo saluda, le envía un beso. Dice que se va contigo por 250 lucas cholas. Trasmite el enano. Esteban no sabe qué responder. Rubí Carbajal es un hembrón, piel blanca aporcelanada, a él que le fascinan las blancas, pelo largo, con rizos, casi rojo. Estaba con la pierna cruzada, inclinada hacia adelante, obsequiándole un panorama de su escote impresionante. Las medias de nylon con cuadritos, los zapatos taco quince, los guantes cubriéndola desde los codos: la alucina una estrella porno.
60 soles, la media hora, sin apuros, contesta Diana. 180 y se va contigo. El enano. Acaba el cuba. Enciende otro cigarro. Mudo. ¿Vamos? La zorrita con tono de cojuda. Esta es tu noche, huevón, cien y es tuya. Esteban como un autómata le entrega las cien lucas y camina hipnotizado. Rubí se pone de pie, lo toma de la mano y desaparecen por el pasadizo al otro lado de la puerta. Imbécil, le dice la zorrita. El enano coge la piña colada. Mira a la chica del table. Ríe. Se felicita por su hazaña.
Por: Cristian Velasco cvelasco@generaccion.com
Letras Liberteñas
Escribe: Blasco Bazán Vera
Carlos Ríos y Ríos después de cursar sus estudios primarios y secundarios en las aulas provincianas se dirigió a Lima. Allí ingresaría a
Sus libros están formados por racimos de versos que demuestran su capacidad creadora. En cada poema hay algo de cosmos, de esotérico profundo. Se sumerge en el misterioso arcano y arranca bellas frases que sólo las mentes buenas pueden comprender. Sus versos son complejos y simples al mismo tiempo.
Vivió la mayoría de su juventud en el puerto de Pacasmayo cantándole al mar con innegable candorosidad. Veamos:
“...Ante ti y frente a las olas
quiero sumergirme en todas las angustias
correr hacia todas las playas que alumbraste lejos
navegar hacia no se qué puerto, permanente y escondido
que diluyes en tus manos y en tu infinita tristeza”.
Estos son los últimos renglones de su poema “Evidencia del mar en la tristeza” de su poemario “Tema y manera de lo ausente” donde Ríos nos brinda su muestra poética hablándonos con un idioma que él busca comprender y estructura sus versos con cierta extrañeza que parece someterlos a algo así como a un reajuste de expresión sublime, de una realidad poética, integral.
Manuel Abelardo Campos Rubiños, periodista pacasmayino ya desparecido dijo del otro poemario “ESTACIÓN PARA FLORECER” de Alfonso Ríos, es “como una eflorescencia exuberante de un genio poético que expresa en forma intensa y profunda sus poemas”. Veamos en un fragmento la apreciación de Campos:
“En el insomnio crecen islas de tiempo y cuernos
en derrota/ los hechos crujen con definitiva audacia
en el desvelo;/flor cadáver viola su tumba y salva el
vuelo;/el cuerpo herido-el margen en agua mustia
flota/... la luz en lo evidente el aleteo pierde/ humilde,
perenne, ya nada tengo que perder y nada llamo/
¡vegetal de angustia alimentándose del propio verde!”
Como observamos, en cada uno de los poemas de Ríos hay una actividad desconcertante, aferrando y amalgamando cada poema a un milagroso juego de palabras. Sin duda, su forma de escribir, el profundo sentir de las cosas sublimes, nos hace ver la necesidad de enterarnos para comprender mejor la constitución verdadera de cada uno de sus versos que brotan con sencillez. Todos ellos nacen de la existencia misma, por eso quizá, con justa razón Antenor Samaniego lo ubica junto con Horacio Alva Herrera dentro de la etapa existencialista de
Preguntado alguna vez Ríos, sobre el concepto que tiene de la poesía, fiel a su peculiar modo de expresar y escribir respondió para él, Poesía, era “la mejor forma de fugarse del mundo”.
Esta respuesta nos presenta al poeta chepenano de cuerpo entero. Cada poema que vierte parece arrancado de las entrañas del cosmos convirtiendo a cada uno de ellos en pequeños universos.
José Alfredo Hernández, al referirse sobre Carlos Ríos y Ríos lo describe como “un poeta de una tremenda profundidad lírica que contiene una poética de finísimos contornos. Con un léxico tal, que puede expresar fácilmente, sus más recónditos sentimientos con admirable claridad de matices. Cada verso de Ríos está preñado de una fuerza poética poco frecuente y plasmada de manera fuerte y decisiva.
OBRAS:
“TEMA Y MANERA DEL AUSENTE” (1939)
“ESTACION PARA FLORECER” (1940)
“CELEBRACIÓN DEL DESTINO” (1941)
PALABRAS DE BLASCO BAZAN PRESENTANDO EL NUEVO POEMARIO DEL DR. ADOLFO ALVA LESCANO
Señoras y señores:
Su servidor que esta noche está frente a ustedes, un improvisado custodio de los campos literarios, me han dado la misión de saborear las frutas contenidas en un huerto que tiene propietario y más aún, me encomendaron que luego diga cuál de ellas es la mejor. Ingresé al huerto. Contemplé sus frutales. Los cogí uno a uno y declaro que jamás he probado frutas tan deliciosas como las que acabé de consumir. Decidido me propuse ir al dueño y darle mi veredicto y al conocerlo tuve temor porque el dueño es un verdadero cultivador de los campos poéticos y que tal vez mi valía era diminuta frente a la suya…entonces me dije ¿cómo yo, un simple custodio de los campos literarios puedo compararme con aquél?
El dueño de esos campos contempló mi figura. Comprendió mi temor y me dijo: No temas y confiado dime qué sabor tienen mis frutos. Los he cuidado mucho y ahora quiero que me digas cuál de ellos es el mejor. ¡Dímelo! me repitió.
Señores, teniendo a mi lado al dueño de esos frutos y gozando de su paternal confianza, entonces, puedo decirle que sus frutos, es decir, sus poemas, son diáfanos, bellos y terriblemente colmados de una sensibilidad angelical.
Nunca mi espíritu ha gozado tanto con su lectura. Usted, don Adolfo Alva Lescano, nos cautiva de tal manera con sus versos porque nos insufla las ganas de vivir. Nos traslada a mundos sensoriales infinitos. Su escritura es pura y su contenido es profundo porque todo ello sale de las esencias de un alma buena.
Hace tiempo que muchos cultivadores del poema viene ejerciendo el Verso Libre, pero usted, noble maestro, escritor y Doctor en Literatura, con los Sonetos de este su libro titulado “Sonetos Sensitivos y Otros Sonetos”, nos hace beber el agua más pura y cristalina que solo las almas nobles saben ofrecer. Con maestría usted nos vuelve a recordar a Lope de Vega, Góngora, Quevedo, Calderón de
Cada Soneto que usted nos regala viene variado como variadas son las frutas de su delicado huerto. Nada más cierto para seguir afirmando que la prosa apasiona pero el verso cautiva y eso es lo que usted hace: Nos ha cautivado de tal manera que nos rendimos gozosos ante la inmensidad de su mensaje.
Los 45 sonetos de este su libro llevan cada uno un nombre diferente. A los 25 primeros usted los llama con los nombres: Epicentro, Saudades, Los recuerdos, Divinidad, Angustia, Voluntad, etc, etc. Uno de ellos es un clarín, otro, una trompeta, otro, un saxofón, otro un trombón; son nombre diferentes que unidos forman una sola orquesta y entonan una misma melodía que sale con perfecta sensibilidad haciendo trinar las fibras más recónditas de nuestra humanidad.
Los otros 20 nos hacen gozar la belleza de la naturaleza: Usted le canta a la perdiz, los manantiales, al abismo, al puma, al palo santo, a las pardelas, gaviotas, y delfines. Y lo hace con tanta maestría que nos hacen admirar la creación divina, es decir: Dios.
Como gran conocedor de las figuras literarias, con maestría recurre a
Este modesto Guardián de los campos literarios ya puedo calificar a estos versos llamándolos bálsamos del alma, Cantos a la naturaleza. Mi apreciado amigo don César Adolfo Alva Lescano, sin más arma que mi sencillez y llevado por mi buen sentido de apreciación, reafirmo que la calidad humana de estos Sonetos Sensitivos y Otros Sonetos sólo emanan de la más altruista sensibilidad gestados por un alma que ha sabido captar los gemidos del espíritu y que subyugan con gran facilidad a quienes los lean. Las letras liberteñas con este valioso aporte siguen conservando la magnitud de su belleza. Muchas gracias.
Escribe: Alberto Ballena C.
La presente novela histórica escrita por nuestro gran escritor don Blasco Bazán Vera, hombre que siempre nos brinda la clarinada de su saber y sencillez, está inspirada en hechos históricos reales acaecidos el siglo XIX en el Departamento de La Libertad, Perú, a los que literariamente se les recrea con el fin de rescatar importantes episodios realizados por la raza negra esclava y la raza blanca de las haciendas del Valle de Chicama del Departamento de La Libertad, cuyas acciones jamás deberán olvidarse por la nobleza y sacrificio con que se realizaron.
Quiérase o no, esta novela, rescata las acciones de dos linajes opuestos: El negro y el blanco.
Del negro, en algunos por supuesto, se rescata el carácter sensible que esgrimió para buscar su libertad durante las revueltas de aquel siglo. Este negro, en esta novela, deja de ser el hombre desdeñado y se le eleva a la escala del valor humano donde siempre debió estar.
Del blanco, en este caso, también de algunos propietarios de extensas haciendas del Valle de Chicama liberteño, se rescata la sensibilidad que esgrimió cuando escuchó el imperativo llamado del espíritu que lo impulsó a imponerse contra su cerrada casta social. Se adelantó al tiempo y a la historia del Perú, devolviéndole a los seres que oprimía el don valioso de la Libertad. La Proclama y las Actas de Manumisión transcritas en esta novela: Son auténticas
Los capítulos que leemos en esta novela, son tratados con la cercanía literaria del cómo sucedieron. Se toma como Testigos los extensos campos agrarios del Valle de Chicama, de la ahora Región La Libertad, Perú, donde la esclavitud dio motivo a realizar sendas acciones de valor y dignidad por parte de los negros esclavos y por parte los blancos hacendados aquellos años históricos de 1812, 1846 y 1851, respectivamente.
Gran parte de estos hechos aquí novelados, son rescatados del olvido y expuestos a la luz de la razón para ser admirados por su valor humano. Se rescatan personajes valiosos, olvidados, cuyas acciones sirven para señalar el derrotero de lo que significa vivir con decencia, porque enaltecen a la humanidad entera, y por supuesto, a la prosapia del hombre del departamento de La Libertad, Perú.
FEDERICO ABRILL ACEVEDO
Escribe: Blasco Bazán Vera, blascobv@hotmail.com
Nuestro nació en Trujillo el 8 de agosto de 1895. Fueron sus padres el militar arequipeño Federico Abrill Borgoño y doña Mercedes Acevedo de Abrill. Casado en primeras nupcias con Antonia Cisneros y luego con Isolina Rengifo. Ha escrito, 1953 el poemario “Vaso roto”, y en 1961 el otro poemario “Triángulo”. Estuvo preso en la isla “El Frontón” por causa de ideales políticos pues fue leal militante del Partido Aprista Peruano. A pesar de quedar huérfano desde los tres años, supo abrirse campo en la vida. Fue padre de doce hijos. Profesor del colegio San Nicolás de Huamachuco. Dueño de una gran sensibilidad humana que lo llevó a escribir los libros arriba anotados.
Tuvo una profunda amistad con los poetas huamachucquinos Julio Galarreta González, Clodomiro Gueva Vargas y Néstor Gastañuadí Sánchez a quienes unió las poesía en el sentido más alto de la expresión literaria.
Su primer poemario “Vaso roto”, publicado el año 1953, es una selección de inspiraciones que Federico Abrill escribió, seleccionó y lanzó a luz haciendo presente que todos ellos los dejaba como fiel testimonio que brinda un padre a sus hijos. Este poemario en el que nuestro poeta hace ingresar todas sus caricias y desvelos, dice a sus hijos que estos “están escritos con el corazón, porque mis caros anhelos de felicidad se han roto con la ausencia eterna de seres queridos que moran en ultratumba y solamente viven en mí…ellos son dueños de este vaso roto…”
Este libro “Vaso roto” viene impregnado de una carga emocional tremenda. Sus versos están escritos con verdadera eufonía que al leerlos avivan al alma, enternecen al espíritu, situando al lector dentro de una remanso de profunda meditación. Federico Abrill Acevedo hace uso del verso libre. Es en ese estilo donde más seguro se siente. En todo los poemas que escribe podemos palpar el lacerante pero diáfano dolor del poeta pues dan la impresión de ser poemas vivenciales. No hay decadencia de espíritu. No hay lamentos. Todos están cubierto de una realidad que muy bien pueden formar una sinfonía de canto a la vida. Lo que estamos diciendo lo podemos sentirlo en su poema “Idilio Muerto”, de la página 66 de este libroque dice:
“En la tarde desteñida,/ sonaba un esquilón,/corrí buscando una guarida/ y tropecé con la puerta de un panteón.// Las gentes como espectros desfilaban,/ todos me seguían y lloraban/ y demostraban tenerme compasión/ Pero, ¿Quién ha muerto?/ y seguía sonando el esquilón.// Una carta, un bucle, un perfume,/ una oración, la fosa abierta/ arrojéle a ella,/ Allí enterraba mi corazón.// En esta tarde desteñida,/ que ya no suena el esquilón,/ de una amada fue su entierro/ en un viejo caserón.”
El poemario “Vaso roto”, impreso en los talleres gráficos de la Unidad Escolar “Melitón Carvajal” de Lima, es un libro que el poeta dedica a sus hijos y él contiene cincuenta bellos poemas, en el que también hay que loar una bella caricatura del poeta que hace su hijo Pedro Abrill Rengifo.
Por su lado, “Triángulo” es un poemario de sinceridad, es un bálsamo a las lesiones de la vida en las carnes del hombre. En este poemario, Abrill, rememora a la madre, canta al amor, eleva plegarias a Dios. Escribe varios poemas y a cada uno lo dedica a personajes amigos de su tierra, a la escuela y sus maestros y también, por supuesto, a la mujer huamachuquina. En algunos poemas muestra su alma de auténtico poeta pues se adentra en el alma infantil con fervor y pasión de adolescente.
Federico Abrill Acevedo, después de tanto luchar, vivir y escribir, falleció en Lima el año 2004.
Escribe: Blasco Bazàn Vera
La Revolución de Trujillo fue nada más que el enfrentamiento armado sostenido entre el Partido Aprista Peruano y la Fuerza Armada, en la ciudad de Trujillo, Perú, el 7 de julio de 1932. Los apristas tuvieron como objetivo alcanzar la justicia social y por eso se sublevaron comenzando su epopeya con el asalto al cuartel militar O’Donovan al que capturaron; luego, tomaron el cuartel de la Guardia Civil y por último, el local de la Prefectura.
Las causas que motivaron esta hazaña, no fueron los amores fallidos que alguna vez esgrimiera el novelista limeño Guillermo Thordike, refiriéndose a Manuel Barreto Risco; Fue la explotación del obrero liberteño de parte de la oligarquía que contó con el apoyo de un ejército conservador y al sibilina ayuda de la alta jerarquía eclesiástica. Fue la desmedida consolidación del imperialismo imperante en el mundo. Fue la marcada explotación que sobre los obreros azucareros dominaba en las haciendas liberteñas. Fue el abuso, el hambre y el trato inhumano y fue el fraude cometido por Sánchez Cerro contra Víctor Raúl Haya de la Torre en las elecciones presidenciables de 1931; estas fueron las principales causas que motivaron el reblase humano que motivó esta noble y heroica gesta.
Doblegado el gobierno, éste, se vio obligado a retomar el orden y para eso recurrió al empleo de la fuerza desmedida, sin contar con la decidida resistencia de un partido que fue todo arrojo y lealtad. Los apristas defendieron su revolución con energía y temeridad. El Ejército buscó restaurar el orden, como era su deber. Una y otra fuerza esgrimió lo mejor de sus estrategias y valores.
El 7 de Julio, desde las 2 de la mañana, apristas y militares se batieron dentro del cuartel, cuatro horas después este era capturado y con él sus oficiales y soldados. A las siete de la mañana tomaron el cuartel de la Guardia Civil ferreamente defendido por sus responsables y alas ocho de la mañana ingresaron los insurgentes a la plaza de armas de Trujillo, donde culminaron con la toma de la Prefectura.
Luego vinieron las batallas sostenidas entre apristas y militares. La primera batalla fue en la Floresta donde vencieron los apristas, la seguda fue en la Portada de La Sierra. donde volvieron a vender y la tercera fue en la llamada Trinchera de Mansiche llevada a cabo el día lunes 11 de julio, donde después de casi 6 horas de lucha en que se usó aviones, miles de militares y de guardias civiles, tanques de geurra, los apristas fueron vencidos. Los cadáveres de uno y otro bando (Más de los insurgentes), quedaron regados a los largo de las calles trujillanas como fieles testigos de unaacción distinguida y sobrehumana.
Todo hubiera culminado con una honrosa derrota para los rebeldes pero esta fue opacada la madrugada del día 10 de julio por la terrible masacre habida contra los militares prisioneros en la cárcel central. Este terrible hecho abrió el signo divisorio por muchos años, irreconciliable, entre el APRA y Ejército Peruano. La razón fue dejada de lado. No se investigaron la causas ni quienes fue lo hicieron pero fue atribuido a los rebeldes y de esa manera el ejército desató una feroz persecución contra apristas y no apristas a quienes fusiló sin misericordia alguna.
Ahora ya se sabe quienes fueron los que asesinaron a los militares. Pero el odio prevaleció por mucho tiempo y con él se produjo mucho atraso para el Perú pues dos de sus más grandes pilares sociales: Pueblo y Ejército, se hallaron distanciados por un crimen que uno de ellos jamás cometió. Esto deviene pensar que ese odio sembrado desde aquel año se hace imperativo aniquilarlo conoceiendo y comprendiendo la verdad con la más estricta imparcialidad.
Paz en la tumba de los valerosos hombres que se enfrentaron en una lucha inolvidable llena de arranque y fragor. Los insurgentes, por un lado; y los defensores del orden, por el otro, sean reconocidos con la majestad del valor y que aquella proeza memorable sea conocida por todas las generaciones como una de las bellas epopeyas sostenidas por el pueblo cuyos hijos que teniéndolo todo, entregaron su vida a cambio de alcanzar la Justicia Social.
Letras Liberteñas
ERASMO ALAYO PAREDES
Escribe: Blasco Bazán Vera,
Este escritor nació el año 1945 en Mollebamba, Santiago de Chuco, Región
En 1987 entergó su primer libro de poemas “El sueño de los labios”, para luego dar a luz los otros titulados: “Poesías para niños”, “Campanas Sepultadas”, “Bolas de Fuego”, “El anillo dividido”, “Toda la lluvia del sur”, “Cuadernos de apuntes”, “Las lecciones fundamentales de las dalias” y finalmente en 1995, “Salmos”.
Su calidad poética se manifiesta en cada uno de los libros anotados. Todos tienen un objetivo, guardando cada uno de sus poemas sentido y calidad muy intensos. Es en el último libro o sea en “Salmos”, donde el poeta Erasmo Alayo se descubre y nos brinda su penetrantemente lirismo. Lirismo que no atosiga ni menos es inoportuno, es todo lo contrario, pues, sus sentimientos, se desbordan a caudales estremeciendo el espíritu de quien acompaña en su lectura. Podemos afirmar que los poemas de “Salmos” es el puerto que buscaba Alayo Paredes cuando inició su travesía literaria con su libro anterior “Las lecciones fundamentales...”.
En “Salmos”, donde observamos poesía tierna, muy copiosa, sencillamente conmovedora que incontenible delata el estado de ánimo de su creador, el lector tiene a mano una lectura sana y transformadora donde claramente vislumbramos a un poeta colmado de melancolía y de serenidad. Sus poemas son tremendamente trepidantes.
Dan la impresión que fuesen vivenciales. Son delicados y desgarradores a la vez. Leerlos es remojarse en un remanso de paz... y de tristeza. Una cierta fuerza extraña le imprime el poeta a cada uno de ellos que dan la impresión de ser auténticos salmos pues Erasmo Alayo Paredes, muestra las rebeldías y las debilidades del hombre que cansado de tanto buscar, de tanto caminar y de tanto sufrir, halla en Dios, el Ser Supremo, la fuerte columna en quien depositar agonías y flaquezas.
De este libro “Salmos”, podríamos decir: Es la vida convertida en plegarias. En este poemario palpamos de cómo el hombre presiente que la vida se le va, que los males lo derriban, que la muerte inexorable lo llama pero él, Erasmo Alayo, como valiente arquero, extrae de su aljaba flechas que no hieren y que más bien embadurnan a la vida con cánticos de sublime admiración.
Gustemos de lo que afirmamos a través del poema:
SEÑOR TU ERES MI SOL DE GLORIA
(Pág. 37 – “Salmos”)
Ya no tengo fuerzas para tanto quebranto/ Señor Tú eres mi fuerza y mi sol de gloria.// Tú construyes mi gozo de la mañana a la noche/ Tus oídos están atentos a mi lamento.// Tú eres mi guardián y mi compañero! Y mis pies no caerán en ninguna trampa.// En tu casa moraré mi Señor por largos días/ Porque me amas y me conoces.// Y cuando me llames a tu presencia/ Te contestaré con júbilo/ AQUÍ ESTOY TATA DIOS!
Erasmo Alayo, llama a Dios y le dice: “Tata”, reafirmando en esa expresión sus ancestros andinos a quienes jamás olvidó.
El Consejo Regional I del Colegio Médico del Perú, a genuina sugerencia del Grupo Literario “Greda” donde Erasmo Alayo perteneció y que reúne a los escritores Ángel Gavidia Ruiz, Camilo Gil García, Teobaldo Sánchez Vásquez, Andrés Neyra Aguilar, César Sabana Vera, Diómedes Morales Salazar y otros, el año 2004 publicó la antología “Como la huella de un pie desnudo” en homenaje a tan prolijo escritor santiaguino muerto en la plenitud de su existencia.
La novela "CORONGO" de Blasco Bazán vista por Isaac Goldemberg
A la novela “Corongo” del prestigioso chepenano Blasco Bazán Vera, debido a mis múltiples ocupaciones y compromisos, recién hace unos tres días pude empezar a leerla, pero desde que la empecé ya no pude dejarla. Me la he llevado a todas partes y ahora, hace cinco minutos, acabo de leer la última página. La he disfrutado mucho.Blasco Bazán Vera tiene una virtud que no todos los narradores/aras tienen: sabe decir, además de contar. Y eso no es fácil, como los que escribimos lo sabemos. Muy interesantes los personajes y los acontecimientos históricos: la novela toda por su dramatismo y las peripecias darían para una excelente película. Mi querido Blasco, recibe un abrazo fraterno y gracias nuevamente por brindarme el placer de su lectura. Isaac Goldemberg.
Letras liberteñas
ROGER LI MAU
Escribe: Blasco Bazán Vera.
Roger Li Mau, nació en la exhacienda Tecapa, San José, Prov. De Pacasmayo,
El amor hacia las letras no es un campo desconocido par Roger Li pues lo cultiva desde que era excelente alumno del prestigioso colegio nacional “José Andrés Rázuri “de San Pedro de Lloc, donde destacó y ganó muchos galardones literarios.
El año 2006 publicó su primer libro de cuentos bajo un sugestivo nombre de “
“
Roger Lí, en este cuento nos lleva de la mano al pasado virreinal peruano donde la señorita Estefanía Aguilar, bella mujer de 80 años, quien vivía acompañada de sus dos sirvientas, muere, sin poder divulgar el secreto debidamente guardado cual era el de haber perdido su virginidad cuando era joven.
Estefanía Aguilar, distinguida dama de alcurnia que aparece como nieta de Gabriel Aguilar quien fuera ejecutado junto a Manuel Ubalde por rebelarse contra el Virrey, vivía prisionera del pecado de su juventud que le atormentaba irremediablemente. Quiso divulgarlo oportunamente pero, la invasión chilena al Perú la sorprendió y, ya sin fuerzas y agobiada por causa de los años vividos, enmudeció, para siempre, llevándose con ella el secreto de su perdida virginidad que sufriera por amoríos sostenidos con un joven marqués cuando ambos se conocieron en los castillos del Real Felipe del Callao donde vivió Estefanía.
Sin duda alguna, gran parte de estos cuentos está matizada por un alto contenido regionalista. Quien los lea encontrará en ellos palpitante afinidad con el suelo y costumbres que rodean a
Su otro libro, es la novela “Huellas y Raíces” conformada de doce capítulos donde Roger Li Mau vuelve a descollar por la claridad de su narrativa. Con estilo sencillo, llano y bien hilvanado, desarrolla cada capítulo con certeza y decisión. Con gran maestría nos narra las peripecias de los primeros chinos en Trujillo y del cómo se confunden en sutiles amoríos con las trujillanas. Graciosa es la parte que desarrolla Roger Li con los personajes de la familia Miranda, donde Norbil, hijo de esa familia, se enamora de una bella dama que trabajaba nada menos que en el “Quinto Patio”, famoso burdel trujillano; amor que termina en matrimonio, luego, por supuesto, de una serie de incidentes que despiertan la acuciosidad de todo lector.
Con Roger Li Mau, las letras liberteñas, ganan un escritor más de los tantos que seguiremos descubriendo y tratando a fin de jamás sean olvidados.
"ATADO A UNA ESTRELLA"
Poemario de Blasco Bazán en el comentario del escritor
Juan Félix Cortés E.
El poeta Blasco Bazán Vera, ha publicado otro libro de poemas. Esta vez se llama “Atado a una Estrella” y es la revelación de un artista conmovido por la vida, por la espiritualidad, y por el poder de la palabra. La interioridad del poeta se manifiesta en todo su esplendor, su alma se regocija y proyecta su propia luz y el trajinar del hombre de nuestro tiempo. Con un lenguaje sentido y bello, elabora sus imágenes y poéticas. Y el mensaje que nos ofrece es doblemente fortificante. Es un reencuentro con las aspiraciones humanas y con la fe de seguir en la brega/No basta llorar ¡no basta!/ que el llanto no sana las heridas/ ni acrecenta el momento de placeres/ si ni sentimos/ el por que de ese quejar/.
Cada poema está ligado al conjunto del tema, de la intención y de la entrega íntima. El libro es de un largo canto al amor, al hombre, a la esperanza, es una poesía revivida en cada corazón. Enternece y fija claramente propósitos. Es un poeta excelso y lírico, Blasco Bazán. Su creación está inspirada en nobles sentimientos que dan altura al lenguaje, por su limpieza. Su espiritualidad aparece en todos los textos, no es poesía profana, es sin embargo estimulante y humanista, porque el centro, es el ser íntimo, el alma, el mundo espiritual. Su afán como poeta y hombre solidario, es dar un mensaje, dejarnos en nuestra vida diaria una reflexión, una invitación para acercarnos a Dios, para reconocerlo y amarlo. Blasco, es radical y tierno a la vez: /Si no intentas nada/ ¿Cómo alcanzarás la gloria?./ Si no eres de espíritu firme/ ¿Cómo lograrás la plenitud?./ Si no estás atado a una estrella/ ¿Cómo vas a triunfar?./ El poeta incita batallar en la vida, propone la superación permanente:/ ¡Nada te importe humano/ si en tu todo luces/ la estela señera de la superación!/ No apagues la luz de tu esperanza/ ni te venga la intriga o la calumnia/ sé firme y severo de tal modo/ que rías, cuando reír quisieres/ o te irrites contra algo inoportuno/ Musita dulcemente y en silencio/ el ron ron infantil de una canción/ que las penas y alegrías de la vida/ se disipan al usar nuestra razón/.
En algunos textos encontramos, indicadores a manera de sentencias, asimismo una atmósfera tierna y metáforas que hacen posible la comunicación poética. El mundo misterioso de la poesía, aflora como un manantial de nobleza. Blasco Bazán, se caracteriza por sus nobles sentimientos de servir y de acercarnos a la plenitud de su mensaje. Y al final alcanza su propósito porque el arte sí tiene un servicio ineludible: Cambiar al hombre. Lo humaniza y lo sensibiliza.
Blasco, continúa, en su largo trajinar, su canto se hace imperecedero: /El corazón como alertado/ por fuerzas alabanza del cosmos/ palpita acelerado/ la sangre burbujea/ y la pena se hace grande/. El amor y la alabanza a Dios, se advierte en sus versos. Creyente, lleno de fe escribe con integridad: /Señor yo quiero volver a ser niño/ para volverte a probar/ mi fe y mi integridad/ mi ternura y mi paciencia/ mi exuberante amistad/ mi bravura mi fiereza/ mi colmada gratitud/ mi grandeza de hombre bueno/ que desterró la maldad/ Señor, hazme niño/ y dame un manojo de versos/ para convertir los negros/ lados malos de la vida/ en manantiales blancos/ de felicidad./ La presencia de una vocación de servicio en el poeta es una actitud que lo eleva, su palabra está llena de sinceridad y sus obras son testimonios que avalan su conducta cristiana y humanista.
“Atado a una Estrella”, trasluce la “conversión” de un hombre acosado por la problemática de la vida, confiesa una historia y la poesía discurre con toda su verdad y todo su poder. Lo mundano aparta al hombre de Dios, lo material lo ciega, le empobrece el alma; la sociedad que se ha tornado injusta y en pecado ha permitido que el hombre sea egoísta, antisolidario, poco espiritual. Blasco Bazán, asume una posición de muchos semejantes y llega a sentir desde lo más profundo su religiosidad y su fe. /Regreso de un mundo donde/ todo fue tinieblas/ y tuvo miedo de tocar las flores pues eran llamas vivas/. Como loco buscó una estancia/ para beber cariño y más ira tuvo/ por sus huellas que/ las encontró marchitas./ Regresó con su espada/ hundiéndola en el viento/ y halló el tesoro que buscaba/ Sintió los brazos/ de su lámpara encendida/ que emocionada sentóle en su regazo: /Acaricióle el pelo/ le acurrucó en su pecho/ y con sus dulces manos/ se limpió la frente./ El, colmado de alegría/ comprendió que su regreso/ había sido esperado/ besó la lámpara encendida/ y como un niño se quedó dormido.
Al final el poeta, le dice a su compañera de toda la vida: Esposa mía/ esta noche/ te he necesitado más que nunca./ , significando que la unidad matrimonial se convierte en una fortaleza y se apresta a conquistar el mundo con la palabra divina, después de haber vivido en la oscuridad. Ahora canta, escribe regocijado: /Estoy frente al mar/ y desde el balcón que cobija mi todo/ puedo contemplar/ las olas que vienen/ las aves que van/ los peces que pasan/ buscando la paz./ …“Atado a una estrella”, es un poemario para meditar y tener presente nuestras limitaciones y la gran posibilidad de transformarnos para servir. En este camino se encuentra Blasco Bazán Vera y que enriquece con sus poemas
EN EL DIA DE TU RESURRECCIÓN
(PARA FRIDA ALVA DE BAZAN, MI ESPOSA-FOTO CUANDO EN 1968 ÉRAMOS ESTUDIANTES)
Quiero estar esta noche
Entregado a mí,
Y concentrado en ti.
No tener cerca la blancura de tu piel
Que me conquista y me enternece.
Quiero alejarla de mi vista,
Y que tus ojos cual tiernas almendras
Que descansan en tu faz
Semejen niños buenos
Regalando amor.
Quiero ser esta noche
Un hombre completamente desconocido.
Un hombre que posado en el umbral de sus recuerdos,
Contempla, extasiado,
A la esposa que ama.
Quiero que no quede un solo espacio
De ti,
Que no sea revisado,
Por mí.
Quiero, amada eterna, describirte
Con la agudeza del arquitecto
Y la mansedumbre del sabio.
Quiero posarte en la cima de mis recuerdos.
Ser pintor iluminado
Para pintarte entera, toda entera
Con el juego
De mis frágiles pinceles.
Quiero invocar la majestad del silencio
Para que suave venga y me acompañe
Por que sé que esta noche de otoño,
Reiré y lloraré como un loco enternecido.
Quiero la fuerza del león
Y la blandura de los pétalos de una flor
Para que unidos en santa oración,
Logren hacer sonreír a Dios.
Tengo tanto por decirte amada mía
Que mis ojos comenzaron a flaquear,
Dejando rodar sus lágrimas, alocadas,
Vertiginosas, sensitivas.
Creyéndote muerta.
Así estoy contemplándote
Y me creo solo, huérfano,
Y grito en silencio
Para no despertar
El reposo
En que te encuentras.
Estiro mi mano y acaricio tu piel,
Tengo que hacerlo suave,
Para impregnarlas
De la dulce sonrisa que lanzas,
Y siento que me sientes
Cuando digo tiernamente
¡Te amo!
¡Que será de mí sin tu presencia!
Mis palabras
No han logrado despertar
El suave sueño en que te hallas
Y sigo diciéndote
Que si después de muerta,
Vuelves,
Habré estado esperándote
Con la misma certeza
De cuando éramos enamorados…
Llegarás hacia mí
Y volveré a contarte mis hazañas
Y recordaremos como siempre
Los momentos dulces
Y no te diré que has muerto
Porque siempre creí
En el día de la resurrección.
Llegarás hacia mí
Para volver a decirte
¡Que te amo y
Te quiero mucho más!
Siento que Dios es bueno y ha escuchado
La invocación que le hice
Para que me ayude
Estar fuerte
En mi santa contemplación.
Descansa esposa mía,
Sigue durmiendo,
Y Tú, Señor,
Que dices: “Todo lo que pidan
En el nombre de mi Padre
Se les concederá”,
Te pido mi Señor
Me des la dicha
De no perderla jamás.
BLASCO BAZÁN VERA
BLASCO E ISAAC GOLDEMBERG DIALOGARON EN LA FERIA DEL LIBRO
Escribe: Nicanor Becerra Castañeda
Trescientos sesenta y uno escritores tiene
Blasco empezó describiéndolo: Isaac Goldemberg es de aquellos hombres de recia personalidad, con una lectura facetada de lo peruano y lo judío. De inmediato Isaac motivado por las palabras de su colega y amigo, por la afluencia de público, y por la presencia de sus patrocinadores, representantes de
Blasco preguntó además por sus inicios como escritor, a lo que muy brevemente Isaac respondió que él se inició como escritor por el cine: … de pronto me convertí no en un espectador si no en un lector de las películas. Esto me proporcionó una entrada indirecta a la literatura, refiriéndose a aquellas películas adaptadas de obras literarias.
Luego me mudé para Lima, continuo diciendo, a una casa de un pariente que había viajado y descubrí que había dejado una biblioteca atiborrada de libros de literatura europea y judía, pero nada de libros de autores peruanos […] de niño no me importaba nada de los grandes nombres de autores, solo las historias que me atrapaban. Hasta tal vez no entendía lo que decían, pero sí el cómo se decían.
Después hizo varios intentos de escribir, pero confesó que las historias no funcionaban. Ya estando el en Nueva York logró conjugar en su historia el mundo judío y el peruano en un lugar tan cerrado como Chepén y esta historia empezó a fluir. Así surge su novela del viejo mercachifle, “La vida a plazos de Don Jacobo Lerner”.
A lo que Blasco comentó que Chepén es una cantera importante en la obra de Isaac, reconoció también su prosa elegante y la nostalgia que le ha hecho escribir poesía. Acto seguido Isaac recita al público “Oración fúnebre”.
Ya casi al final de su presentación Goldemberg habló sobre la función del narrador en cada novela suya, comentando que cada obra necesita de uno diferente. Y que por eso él para no aburrir siempre empieza una obra pensando en quién va a narra la historia; piensa en su edad, en su género, en sus experiencias, en cuánto sabe de la historia, en qué va a contar; para encarnarlo y narrar.
Publicado en chepencultural.blogspot.com/ por Nicanor Becerra Castañeda
ABRAHAM VALDELOMAR EN CHEPÉN
Por Blasco Bazán Vera
En Julio de 1918, unos caballeros llegaron a las oficinas del periódico “
“ABRAHAM VALDELOMAR:
“En homenaje al ilustre intelectual que nos visita, “
“Abraham Valdelomar, nacido en Ica que es uno de los más encantadores lugares del Perú y que a dado a uno de los que más hombres ilustres han dado a
“Es miembro honorario de las principales agrupaciones obreras de la capital y encabeza el grupo de escritores nuevos que tanto lustre están dándole al Perú en el extranjero”.
“Hace poco Clemente Palma, el más culto y severo de los críticos nacionales, le declaraba “uno de los más brillantes escritores de América”, con motivo de su último bellísimo libro “El Caballero Carmelo”. En su larga gira por el Perú, el viaje del Conde de Lemus ha sido un recorrido triunfal. En Trujillo, en Cajamarca, Huaura y Huacho, en Salaverry y en Ascope, en Pacasmayo y en San Pedro, en todas partes la voz de este admirable apóstol de una redención cívica ha dejado honda huella. Cuando habla, Valdelomar se transforma. El joven, casi niño que en la intimidad departe infantil y alborozado entre un grupo de amigos, es, a la hora de su apostolado en la tribuna, un predicador estupendo, un estilista maravilloso, un exegeta que sugestiona y orador que convence, encanta y arrebata”.
“Cumpliendo su misión altamente abnegada y patriótica, Valdelomar ha llegado a nuestras tierras. Debemos estar orgullosos de cobijar en nuestro suelo a un compatriota ilustre cuya gloria la debe a su propio valer, a su propio esfuerzo, a su incomparable constancia. Chepén hoy, mañana Guadalupe, van a oír al maravilloso y estupendo artista de la palabra y de la idea y este ha de ser un día inolvidable en nuestra vida ordinaria. Desde aquí consagrándose una edición de nuestro modesto órgano”.
Lo curioso es que aquel caballero que escribió con mucha soltura y conocimiento sobre la personalidad del vate iqueño, fue redactado, nada menos, por el mismísimo Abraham Valdelomar Pinto. (NOTA: La presente foto es Valdelomar en el Teatro Municipal de Trujillo en 1918).
BLASCO BAZÁN VERA: POESÍA Y DOCENCIA O LECCIÓN POÉTICA DE UN MAESTRO
Escribe: Melanio Delgado Siccha (Escritor)
Con atinada venia a la selecta concurrencia, permitidme empuñar como escudo, el proloquio que en
La vida, miscelánea de sucesos gratos, torbellino también de cáusticos avatares, pero sobre todo diáfana alberca de anhelos puros y caras esperanzas, cuando menos se espera solícita depara difíciles compromisos, que tienen carácter de inevitable aceptación. Uno de estos constituye para mí, el honroso privilegio de colocarme frente a Ustedes, en un acto de sobrios ribetes culturales, que requiere claro está, capacidad, facultades y dominio pertinentes, de los que obviamente, acusa carencia absoluta quién os habla.
Tal sucede conmigo: he de confesarlo con bullente humildad. Pues, me veo abrumado por el generoso encargo del ilustre Profesor, multifacético hombre de Letras, escritor, poeta y periodista Don BLASCO BAZÁN VERA, que extremando su afecto, me ha designado a fin de que diga algo, respecto a su flamante libro de poesía: “ATADO A UNA ESTRELLA”. La sincera amistad que nos une, el respeto y aprecio que le prodigo desde el día que nos conocimos, en verdad ofician de poderosas razones e infranqueables muros, que me impiden rehuir tan delicada misión.
Ubicado en la butaca de simple lector, el ser humano cuya congénita prebenda, es la de considerarse amo de la creación, no debe marginar su atención a las manifestaciones de la belleza a través de la poesía; ésta es la más genuina expresión de aquélla, y tiene la virtud de entregar mediante la palabra: hechos, secuencias, motivaciones, sentimientos, afanes, experiencias y heterogéneas vivencias, que el poeta anida en su antro íntimo o subjetivo, percibe en el mundo eterno o edifica en su imaginación; todo lo cual trasmite tonel verbo, previa participación de los latidos de su corazón, la sibilina epanortosis de su alma y el supremo entono de su mente. Nace así la poesía y el poeta la coteja o estima como logro epinicio, aún cuando esté sesgada de pesares y quebrantos, frustración y desencanto, que auxiliado con personalísima lupa detecta en su cosmos bío-social.
En tanto la poesía refleje lo que piensa, ama, aspira y conmueve al poeta, éste se parapeta en ella convirtiéndola en su fortaleza inexpugnable, quien sabe en el prurito de evitar algún dolor desflorador de terceros. Porque el indagar y pretender saber la vida en su íntima dimensión, donde el conocimiento científico se detiene y no puede hurgar, significa tomar contacto directo y examinar un volcán en actividad, al cual el poeta, únicamente él puede controlar y dominar, pues allí mora, siente y actúa, es su mundo arcano, su propio hábitat facticio e intangible para los demás, quiénes apenas logran aproximarse, pero guardando la distancia conveniente y por él demarcada. Allí impera el vate, es el amo y señor en su volcánico predio. Con esta moderna metráfasis, intentamos dejar establecido, que el venero de su inspiración se sustenta con indeleble macicez en su personal praxis creativa. El crítico literario en su sabia función suele adoptar posición con esta limitación; su perspicaz y aguda labor ha de concretarse en la formalidad, contenido y otros factores de lo facturado por el aeda; más éste, no abdica de su condición de titular efectivo y fidedigno, del secreto o intención que incentivaron e hicieron posible su creatividad. Por haberla estructurado libre y voluntariamente, no se puede negar el derecho que le asiste al poeta, de mantenerse impertérrito en ese estrato que marca una fase fundamental en su existir.
En atención a lo precedente, procuremos acercarnos a la volcánica cantera en mención, aprovechando que la pírea erupción haya cesado un corto tiempo y el turbión que siempre la acompaña tome otra dirección, pero eso sí garantizando al poeta, que nada podrá menguar la potestad de administrar su patrimonio intelectual, es decir lo que es exclusivamente suyo, y por consiguiente merecedor del más acendrado respeto. No hay otra manera prudente ni modo honesto, que nos permita llegar al objetivo en referencia.
Empecemos por el título del poemario: “ATADO A UNA ESTRELLA”. ¿Qué sugiere desde el punto de vista poético, esta medular titulación?. No escapa al criterio y entender comunes, que “atado” significa estar liado, amarrado, mejor dicho tener un lazo de unión indeleble; ahora bien tratándose de una estrella, elemento sideral de lumbre eterna, no existe otra explicación sino la de que el poeta apunta con nitidez, a su personal situación de encontrarse unido a un destino, a una proyección, dentro de cuyos perímetros va a desenvolver su tracto poético. Destino por él diagramado y diseñado sin lugar a dudas, hacia la comprensión y valoración de actitudes vitales del ser humano, a fin de que éste adquiera conciencia de su importante rol sobre la faz de
Es de advertir empero, y antes de ingresar al “corpus” poético, que para su cometido, el poeta se ve favorecido por una circunstancia muy especial. Su paso por diferentes lugares desplegando distintas ocupaciones profesionales, y el peso de los años vividos o brillante existencia colmada de preseas, destacando sus nueve libros editados, le conceden señera autoridad para la formulación de su mensaje. Maestro de larga trayectoria, dejando patente en las aulas firme vocación y radiante apostolado, ha tenido la oportunidad de forjar varias generaciones de educandos, contactar con el círculo de colegas y el núcleo de padres de familia, lo cual le ha permitido conocer muy de cerca la problemática afín.
Además se dan en él dos rasgos fundamentales: como docente y como poeta. La sensibilidad sintrófica en ambos casos resulta palmaria. El interés para afrontar y resolver asuntos atingentes, en cuanto a lo primero, igualmente le ha sido consuetudinario durante su desempeño magisterial. Relativo a lo segundo, en razón de que su intelectiva vióse impactada por lo que percibía tanto en su centro de trabajo, como en el entorno social, le procura imágenes que guarda listo, las hace suyas y las anida en la parte más susceptible de su ser. A todo esto habría que añadir su condición de hombre de bien y ciudadano recto, atento de “mutuo propio” a las vibraciones del alma popular, los justos anhelos de la colectividad, y lo que tiene mayor resonancia, a descubrir y detener ante negativos aspectos del comportamiento humano, sobre los cuáles con legítimo derecho hace hincapié a lo largo de su poemario; astrosas coyunturas que nos invita conceptuarlas como vendavales que encabritan y ponen en vilo expectativas nacidas de la esencia humana, o lo que es lo mismo son prerrogativas de raíz y floración natural de lo que podría llamarse vitelo de la especie, cuyo remotísimo antecesor es el “homo sapiens”. De otros lado y alienándonos en la tarea propuesta, se trata del segmento de la vida humana, escogido con mucho acierto y que sirve de sugerente punto de apoyo para la mediación poética de BLASCO BAZÁN VERA.
Y aquí es fácil entrever el meollo de su trajín poético, cifrado en manojo de diecisiete poemas, que glosan penosos, absurdos y extravagantes escollos que abundan en el mundo actual, así como avizorar la manera de morigerarlos o testarlos. Por eso convencido que la poesía además de agradar y deleitar, puede comulgar con fines docentes dirigidos a enrumbar la conducta diaria del hombre, el poemario “ATADO A UNA ESTRELLA”, deviene en un bouquet fragante de optimismo, esperanza y saludable calor, muy útiles y necesarios para la presente generación; es una lluvia espiritual, un viento fresco y una especie de jofaina de agua cristalina, que el vate se ha procurado y galantemente la ofrece, después de haber bebido la suya en
Estimulados por su ingeniosa y sutil preocupación, talvez urge preguntarse y responderse simultáneamente. ¿Qué notas saltantes caracterizan al mundo que vivimos?. ¿Cuáles son las palpitantes negaciones que se observan a menudo?. Sin ningún pergamino moralista, ni siquiera intención modelista, ni menos de inquisidor, transcribamos la deprecación que por doquier se escucha: La creciente inversión de la escala de valores, por obra de nuevos patrones de vida antes insospechados. La burla impune de los derechos naturales del ser humano, hasta ayer Código de taxativo acatamiento. El imperio del abuso y vejación como írritos medios para sojuzgar al indefenso y desamparado. La libertad acaso convertida en ilusoria facultad del hombre. La justicia, preciado derecho ancestral, ahora escamoteada y pasible de tasas por no decir precio. Los deberes jurados cumplir y las obligaciones asumidas legalmente, pronto asimilándose a la triste realidad de cosas muertas y fuera de moda. La audacia supliendo con mucho éxito a la idoneidad… En buena cuenta todo un panorama escalofriante, cargado de increíbles sucesos y escandalosos casos de corrupción y otros, en las esferas públicas; de apetencia delincuencial en quiénes jamás se pensó o imaginaría siquiera, hubiera sido incurrir en herejía. Desgracias, tragedias, conflictos fratricidas, disputas a nivel de potencias para mantener la hegemonía mundial, intervenciones armadas vulnerando abiertamente la soberanía de Estados, preferentemente pequeños o subdesarrollados; en fin una vorágine depredadora de la paz universal y del bienestar de los pueblos, de lo cual informan en diaria competencia los medios de comunicación masiva. Quien sabe este caótico mosaico, testimonia con pasmosa verosimilitud, la antesala que condujo a la desaparición de Sodoma y Gomorra, o de la finiquitación divina, cuando llegue el “día grande de la ira” del Supremo Hacedor, según la versión del evangelista San Juan inserta en
Esta disgregación con cariz de diorama lexicológico, en modo alguno conduce a creer, que el poemario que nos ocupa y causante de reunión tan excelente por su calidad, inserta directa o tangencialmente algo relacionado; es de nuestra exclusiva responsabilidad haber deslizado tal avance; por ello nos apresuramos suplicar al poeta Blasco Bazán Vera y al culto auditorio, nos halaguen con su gentil indulgencia. Se puede compartir o no con ella; ya está dicha, no hay arrepentimiento de parte; y sigamos adelante.
BLASCO BAZÁN VERA, a través de su libro nos entrega un acicalado zarzo de emociones, que tienen mucho que ver con la vida diaria; determinación muy suya, que le permite prendado de lírica resonancia operar con lozana desbullación, los enclaves que encuentra el hombre en los caminos de la vida. Con maestría de conductor social señala y planta hitos, en sendas que conducen a metas superiores, compatibles a la condición humana; que son el norte para su cabal realización como ente viviente, y que por otro lado, la ley natural y los preceptos de la sociedad organizada, le reconocen y garantizan, como corresponde a un Estado de Derecho que se precia de civilizado.
Agradeciendo de antemano la preciosa atención que nos dispensan, acotemos en el orden decretado por el poeta, sus versos de notoria anáfora y concluyente solvencia que ratifica los conceptos hasta aquí vertidos, no por un crítico literario, sino por un lector común y corriente, en consecuencia lego y profano en ese habitual quehacer de otras personas.
“Solo sabes si tienes alma/ si es que alguna vez/ soltaron tus ojos/ lágrimas de verdad”. Llanto que puede ser de alegría motivada por “una buena nueva”, o por el dolor que causa una “honda decepción”; que reflejan “la protesta” avivan “el regocijo” al palpar “las cosas del mundo”. Más con filosófica postura prosigue diciendo: “No basta llorar”, porque esta actitud “no sana las heridas”, tampoco alarga “el momento de placeres”. A fin de cuentas argumenta que se llora de verdad, cuando se tiene alma. Así abre la puerta de su palacio de lírica ensoñación, y pletórico de amabilidad nos invita a su prodigioso recital.
Volteamos la página y en otro poema nos dice que la gloria, la plenitud y el triunfo, se consiguen a base de intención, “espíritu firme”, y estando “atado a una estrella”; pero además saliendo a batallar con la sonrisa en los labios; entonces abismos, rivales y cantos de sirena, no podrán detener el arrogante paso hacia la “superación”. Su afirmación encuadra en un dogma de positiva catadura, en tal sentido su observancia es insoslayable, para la persona que desea llegar a esas metas.
Continuando con su docencia coloquial, aconseja nunca apagar “la luz de la esperanza”, ni de dejarse vencer por la “intriga” y la “calumnia”, ante las cuáles debe tomarse una actitud “firme” y severa; añade “que las penas y alegrías de la vida/ se disipan al usar nuestra razón”. Solo así habrá el convencimiento de ser hombre, que ha logrado “entender/ el espinoso mundo/ de la humanidad”, donde proliferan las penas del alma.
Guareciéndose con devota contrición, en las sagradas escrituras, retrotrae escenas fulgurantes de nuestro credo, y aconseja insumido en patriarcal ternura, sobreponerse al pecado de Adán, la negación de Pedro, la traición de Judas. Estos estigmas del hombre, tomados como constante de su debilidad en todo tiempo, no deben asustar, pues el “Conocimiento”, vale decir el saber, ilumina el “porvenir”; y como exclamando desde su púlpito de poeta, proclama que el ser humano tiene capacidad para “transformar el mundo”. Corolario de envergadura espiritual y tácita consolación que absuelve cualquier “mea culpa”.
Luego sin salir de la línea que se ha trazado, expresa su dicha ante la “palabra que brota diáfana y tierna”, sin nada que la perturbe, ni gritos que la profanen; la que expuesta con bondad entrañará esperanza cierta; abundando en calificación de la misma, no escatima al conceptuar que cuando el hombre la arropa de amor, ingresará al “reyno de la integridad”. Así avanza el poeta y adopta el puesto académico de maestro ejemplar, acreditando con creces que la poesía dispone de un formidable pilar y una substancial dosis para la docencia.
Piensa que la vida ofrece el “pináculo de la gloria”, al que se asciende con paciencia, sin apuros y tomando “el suficiente aliento”. Trae a colación el instintivo desplazamiento del caracol, que “sube y baja las distancias” de modo “paulatino y sosegado”, se detiene y enseguida “renueva su andar”. Cierra este poema con un sabio consejo: el secreto del triunfo de la vida, estriba en “saber caminar”, sin desesperación y ataviado de paciencia racional, sin apuro desmedido, con una bien utilizada seguridad al transitar.
Se queja también, cuando el hombre es blanco de una mirada “lanzada por ojos torvos y ladinos”, porque ésta provoca aceleradas palpitaciones del corazón y de suyo intensidad de circulación del torrente sanguíneo, generando un agrandamiento de la pena. Sostiene además, que “la mirada hipócrita/ hiere tanto como una traición”, vejamen al que son proclives los mensajeros “de la adulación y el mal”; advertencia que igualmente, el poeta la advierte, demostrando su aguda observación de todo cuanto verifica en el teatro de la vida.
Su ternura adquiere un candor suplicante, en el Poema VII, cuando le pide al Señor “volver a ser niño”, para así poder decirle a la vida, que los azotes de su ira no mellaron su hombría; informarle al Divino Hacedor, que su fe, integridad, bondad, paciencia, amistad y otras cualidades de “hombre bueno” siempre radiaron en su camino. Realizada o mejor dicho concedida su clamorosa conversión, se llena de dicha, porque manifiesta encontrarse en condiciones de “convertir los negros/ lados malos de la vida/ en manantiales blancos de felicidad”. Se trata aquí de la ponderación sutil, acaso arrebozada de estoico pragmatismo, con la cual el poeta reivindica su edad infantil, a la que todos los hombres debemos acudir por lo menos en remembranza, a fin de quemar cardos y separar abrojos que no faltan en este “valle de lágrimas”, o “Mundo ancho y ajeno” en frase feliz de Ciro Alegría, o al que repulsó con tierno reclamo César Vallejo, renegando por qué le trajeron sin que él lo haya solicitado. Fatal e inmemorial cultivo aquél aún no extirpado en el Planeta.
Luego viene la paradoja que se perfila en todo idealista, cuando afirma que es muy “fácil pensar”, pero “cuan difícil es expresarlo”. Afirma que la idea se materializa en la voluntad, para luchar y vencer, retando a toda clase de peligros; sin embargo de no tomarse las debidas precauciones, se puede sucumbir “en el inmenso arcano del frágil pensar”. El fin que se propone el poeta, se robustece por la lógica de este desjunte bipolar, que dígase en buen romance se adentra en la vera deontológico.
El Poema X constituye un canto a la verdad y el ejercicio de la consecuencia en el cumplimiento del deber. Alaba a la rectitud y desdeña a la falsedad; ejemplariza al capitán que permanece firme al timón del barco, pese al tremante y furibundo oleaje en medio de la tormenta; así el hombre recto jamás será doblegado “por los espantos de la vida”, y en su tránsito cuerdo nada podrá la “ignominia”, pues está dotado de un arma poderosa, cual es la verdad. En esta poesía fulgura otra realista conceptuación, que el poeta nos alcanza con estricto dominio de
Su lirismo se patentiza y reluce simbólicamente en el Poema XI. Imagina regresar de un mundo cargado de tinieblas, plagado de infortunio, desencantos y trances compatibles que oficiosamente regala la vida. Pero al tornar al sitio por él añorado, encuentra en su “lámpara encendida”, que por ser la mujer que comparte sus sueños e ilusiones, presta lo recibe y acoge en su regazo, prodigándole tiernas caricias, informándole a la vez de su desesperación ante su larga ausencia; entonces el personaje que retorna, rebosante de alegría y felicidad le abruma de besos, hasta quedarse dormido como un niño. Esta poesía de rango maternal y honda crepitación hogareña, a nuestro modesto juicio, habla muy claro de la sensibilidad que adorna y prevalece nítidamente en el poemario. Huelga acotar que dicha inspiración, aún cuando no lleve identificación expresa, está dirigida de manera especial a la esposa del poeta: fiel compañera, jovial personaje y cariñoso ser que le ofrenda comprensiva adhesión humana y filiación espiritual, que a diario asiste y reconforta anímicamente al poeta, y éste le corresponde con enternecedora hidalguía. Nos agrada ubicar a este poema en escogido sitial antológico, porque se trata de un madrigal de solvente factura y cautivante ternura.
Su tendencia a valorar la inmortalidad del alma, aflora con filosófica cobertura a través del Poema XII. Aquí presenta la figuración de un ser, a quién según su expresión “le habían hecho añicos la materia”, pero su alma quedó incólume; el poeta lo hace retornar y posar ante la vista de sus verdugos, quiénes alimentados de odio, prometen aniquilarlo otra vez, pero para sorpresa suya, la posible nueva víctima exhibe la aureola de la paz, provocando la ofuscación de aquéllos, dándose cuenta de su deshonrosa actitud, al recibir en propia cara de parte de ese ente inmortal, el más dulce perdón, demostrando así que ha olvidado agravios y afrentas recibidas inocentemente. Parece que esta inspiración tiene un “leve motive” político, actividad cívica del hombre, donde muchas veces se producen escenas de renegación e ingratitud, eventualidades que el vate denomina “añicos”, cuya manifestación metafórica, se concatena de modo exegesista con la nobleza del subsiguiente y castísimo perdón.
Su amor y esplendente apego al paisaje, lo llevan a ubicarse frente al mar, ese majestuoso espacio donde reyna la tranquilidad, porque las aves en vuelo, los peces que andan en impresionante sincronización, informan de la paz allí existente. El poeta se maravilla de lo que percibe, pues con mente sosegada, ojos lozanos y formidable vocación lírica, concluye aferrándose a la subyugante “inmensidad del mar”. Aquí otro blasón que pone calidad y otorga distinción al poemario del cual nos venimos ocupando.
Más, persistente en la formal anotación acerca de los agravios que atribulan al hombre, sumiéndole en desgano, impotencia, desesperación e insinuándole solucionar este tráfago tenaceante de embates mil, emprendiendo la huída; antepone a ésta, la presencia de la compañera, cuya ternura es garantía de bonanza y seguridad; acallando el ciclón, conseguida la apacibilidad del ambiente, el hombre que no es otro sinó el poeta, observa “la foto de sus padres”, abre
Otra vibrante pausa secuencial de su encomiable entrega literaria, contiene el Poema XV. De nuevo los sinsabores mundanos atentan contra el ser humano; sus enemigos pretenden mancharlo por el cieno y victimarlo con certera arma; no consiguen su propósito porque el HOMBRE con mayúsculas, tiene características de diamante y brillo que rechazan todas las sombras del mal. Colofones la poesía con la emotiva comparación del vuelo de “blancas palomas”, trazando el destino humano, iluminado por rayos de un radiante Sol, que no son otra cosa sinó los nobles ideales y sanas aspiraciones. En efecto solo estos superiores propósitos, peden dar hermosa fisonomía al hombre, empeñado en obrar con equidad y benevolencia durante el decurso de su existencia.
Reiterando su preocupación por la vivencia tranquila, normal y fructífera del ser humano, singular combés donde descolla su fresco lirismo, estucando con fineza gótica, de nuevo su señorial pedagogía consejos, conocimientos axiomáticos, fáciles no sólo de entender sinó también de aplicar, y que conllevan a gozar la vida con permanente alegría. Tangibiliza en su arquitectónico andamio de genial alarife, mediante palabras entrelazadas bellamente, un espléndido edificio donde prima con excepcional logro, su encomiable cometido, que resulta muy útil en esta álgida etapa acosada por negros nubarrones, abismales cauces en desoladas comarcas. Ha de ser como empeñado en alcanzar la victoria, a base de esfuerzo, sacrificio, preparación, aptitud y conciencia de su propia valía.
Por fin llegamos al cierre con broche de oro, burilando al máximo, a lo que podríamos calificar el plenilunio en el poetizar de nuestro vate. En efecto, el Poema XVII traduce el instante más lúcido y solemne de este conjunto lírico. El poeta se manifiesta pleno de amor, ternura y reconocimiento a su esposa, simbolizándola como
Dignísimos escuchas, he aquí todo cuanto podemos decir, tras la atenta lectura del poemario “ATADO A UNA ESTRELLA”, que esta noche inolvidable enfila con pie derecho, como valioso aporte a
Imploro a la docta concurrencia, me perdone por haber dilatado más de lo prudencial su incomodidad, quizá con yerros y desaciertos, pero os garantizo, que esta elaboración, propia de juglar primerizo, a quién se le compromete dar una romanza, sólo dispone de un pequeño mérito: su honestidad.
Y a Usted mi estimado poeta BLASCO BAZÁN VERA, ofrendo el testimonio de la congratulación más sincera de
Muchas gracias, Melanio Delgado Siccha, SECRETARIO GENERAL CASA DEL POETA PERUANO, SEDE CENTRAL, TRUJILLO, PERU.




